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28 de junio de 2010

La duda


Para muchos filósofos la duda es el motor de la sabiduría, nos lleva a desentrañar nuevos misterios y a perseguir nuevos interrogantes… Muchachos ¿Nunca salieron con una mina?.
Dudo… luego pienso y me torturo. Creo que todos pasamos en algún momento por esta secuencia. Y es aquí el problema,desde la invención de la mentira la certeza es tan azarosa como un juego de cartas. Porque el pensamiento suele ser doloroso, pero con certeza, al menos es tolerable.
Ya escucho las voces de “sos un desconfiado” y es que para el caso uno no debería de plantearse si en realidad confía en la otra persona. Esa reflexión aparece cuando se genera algún tipo de duda en la acción de alguien de nuestro entorno. Se podría pensar entonces que así como para que haya mentira debe haber alguien que crea al mentiroso, para que haya desconfianza se debe genera una duda.
Es en este punto cuando uno se encuentra en problemas: Si desconfió… es por algo y cuando lo manifestamos nos encontramos con un cambio de eje “¿No confías en mi?” Acá el cazador pasa a ser cazado y se reconfigura el cuadro de situación.
La estrategia es tan simple como un pregunta y puede generarnos mas dudas que las que teníamos y hasta hacernos sentir culpables. Pasamos de ser los engañados a preguntarnos porque dudamos de la persona que tenemos en frente “¿No soy medio injusto?... Yo no vi nada y me parece que Claudia que me lo conto me tiene un poquito de ganas”… y todo se desvía cuan acertijo de pensamiento lateral.
¿Qué tan peligrosa es la duda? Tan grande como nuestra curiosidad y el dolor de la certeza. Pero el saber también implica un poder y el conocimiento de la confirmación puede ser doloroso pero a su vez efectivo. ¿O a caso nadie pensó en la forma de reprochar esa verdad mientras el otro se esfuerza en desmentirla?.
En este último punto la estrategia se vuelve a invertir y las cosas vuelven a su equilibrio natural. Ahora nuestros pensamientos se ocupan en buscar el lugar y el momento exacto para dar a conocer los resultados de nuestra investigación. Nuestro estado es tan ciclotímico que se  pasa del dolor, a la sed de venganza, a la nostalgia y de nuevo a dudar…
¿Esta fue la primera vez que me engaño? ¿Esta fue la primera vez que me mintió? ¿Cuánto de lo nuestro fue verdad?

7 de marzo de 2010

Indicios del devenir de la petición

Los que esperamos tenemos el grave problema de que alguna vez estuvimos enamorados. No es que uno esté en contra del amor, pero en la practica (o la falta de ella), uno se da cuenta de que el estar enamorado implica una suerte de percepción paralela.

Se que mi tesis es polémica, incluso es posible que estos dichos molesten a la militancia de la ultra derecha romántica de las rosas rojas o algún que otro bohemio de izquierda que se escude en el estandarte del amor libre. Pero lo cierto (al menos para quienes suscriben) es que el enamorado ve lo que otros no ven en su amor.

Quizás el ejemplo mas extremo sea el de los gases corporales. No es que uno quiera ser escatológico, pero para la exposición es probable que sea por lo que todos alguna vez pasaron. Pero bueno… para el enamorado es impensable la posibilidad de despedir algún gas frente a su amor, y en el caso de que su amor lo despida, este va a oler a rosas.

Hasta este punto es probable que piensen que estas ideas son poco útiles y es probable que así sea para la mayoría. Pero este proceso de cenestesia amorosa son las que nos toman por sorpresa a la hora de la petición del tiempo. No vimos las señales en su momento y es por eso que recibimos la estocada temporal como un baldazo de agua fría.

Es por esta razón, que mientras esperábamos, decidimos pensar en todo aquello que no vimos en su momento por ese amor ciego y que quizás nos hubiesen indicado esperar de otra manera:

1- “Mi amor… estoy ocupada”… De repente los tiempos son otros, necesitan espacio porque están tapadas de trabajo. En el caso que sean estudiantes nos encontramos como un interés repentino en terminar la carrera adelantando 3 años seguidos. Es decir que pasó de estudiar una hora por semana a ser una alumna ejemplar.

2-“Estoy cansada”…Las salidas en pareja empiezan a disminuir. Es probable que uno lo empiece a atribuir en el sentido de que tanto estudio o tanto trabajo la agote. Pero ya hablaremos en otras entregas sobre la búsqueda de justificar la acciones del otro

3-“El reloj”… Quizás sea el indicio mas claro, quizás al que menos atendemos…. Antes compartir el tiempo con nosotros era interminable, los enamorados perdían la noción del tiempo juntos y era motivo de demoras a otros lugares. Ese objeto que poco atendían es ahora el esclavo de sus ojos en cada minuto.

Paradójicamente este último indicio es el que nos va a mantener esclavos en la espera. Es el símbolo de la petición que vendrá y que anhelamos no sea eterna… En próximas entregas seguiremos develando otros indicios, mientras seguimos esperando y pensado