De a poco y sin darnos cuentas, las redes sociales se naturalizaron llegando hasta lo más interno de las relaciones casi como un Gran Hermano. Pues vamos… ¿quien no tuvo algún planteo porque nos etiquetaron en una foto en la que estamos muy enfiestados? y es porque estuvimos en la despedida de soltero de uno de los vagos que se casó hace 9 años y decidió colgar la foto ayer por la tarde después de que se volvió a juntar con los pibes.
Entonces decimos “ya fue, cierro mi Facebook”, entonces pones en tu perfil “ya fue, cierro mi Facebook” y estas así una semana sin saber qué hacer en la computadora. Entonces te llegan comentarios tales como “no viste lo que publico Jorge en su muro” o “¿Por qué no fuiste a la joda del viernes?... te mande la invitación al Facebook” y así duramos una semana y media cuando volvemos a abrir el perfil.Pero seamos realistas… el Facebook también es una forma de que todos saquen el espíritu de periodista chimentero de espectáculos a flote. Es por esto que así como el gobierno de Estados Unidos tiene su Wikilieaks nosotros tenemos nuestro Facebook o Twitter para difundir cada momento de nuestra vida y que todos se enteren lo que estamos haciendo. Y esto es un grano en la oreja (por no nombrar otros orificio corporales) a la hora de pasar el tiempo.
Por más dura que hayamos terminado en los mejores términos, es inevitable no revisar su perfil. Entonces nos encontramos con mensajes de aliento de todas las amigas al estilo “que bien, vas a estar mejor sin él” y decimos “mira esta hija de puta que se hacia la buenita y hasta me tiro onda como le llena la cabeza” en otros caso nos encontramos con otros más conciliadoras que dicen “no te desanimes, seguro ya van a volver y pensas ”mira esta hija de puta que se hacia la buenita y hasta me tiro onda como le llena la cabeza”.
Y es que el Facebook y el twitter en duelo pueden ser una herramienta contraproducente que nos hace pensar más de lo que debemos y es que duele ver ese cambio de estado con un conjunto de me gusta, mas si después de unos días vuelve a cambiar el de ella. Entonces la cabeza te carbura mas y pensas que ella lo tenía planeado, hasta que confirma la relación con una de sus mejores amigas (mejores porque es la que mas buena estaba) y pensas… “¿Cómo no lo planifique antes?”
Pero esto se resume en algo simple: El uso responsable y estratégico de las redes sociales. Porque seamos sinceros, por más mal que estemos lo que menos queremos es que sepan que estamos mal. En este sentido, un amigo enviaba mensajes subliminales para aquellos espías de su perfil. Un simple “Un saludo para mi ex novia que me está revisando el Facebook”. Otros casos más elaborados, apelan a transmitir la ciclotimia con un video de Bolero Falaz de los Aterciopelados, para luego poner los Piratas de los decadentes y terminar con el Soy Feliz de Ricardo Montaner… y es que a pesar del dolor por esos estados pasamos en la espera, así como en la vida misma.


