Para muchos filósofos la duda es el motor de la sabiduría, nos lleva a desentrañar nuevos misterios y a perseguir nuevos interrogantes… Muchachos ¿Nunca salieron con una mina?.
Dudo… luego pienso y me torturo. Creo que todos pasamos en algún momento por esta secuencia. Y es aquí el problema,desde la invención de la mentira la certeza es tan azarosa como un juego de cartas. Porque el pensamiento suele ser doloroso, pero con certeza, al menos es tolerable.
Ya escucho las voces de “sos un desconfiado” y es que para el caso uno no debería de plantearse si en realidad confía en la otra persona. Esa reflexión aparece cuando se genera algún tipo de duda en la acción de alguien de nuestro entorno. Se podría pensar entonces que así como para que haya mentira debe haber alguien que crea al mentiroso, para que haya desconfianza se debe genera una duda.
Es en este punto cuando uno se encuentra en problemas: Si desconfió… es por algo y cuando lo manifestamos nos encontramos con un cambio de eje “¿No confías en mi?” Acá el cazador pasa a ser cazado y se reconfigura el cuadro de situación.
La estrategia es tan simple como un pregunta y puede generarnos mas dudas que las que teníamos y hasta hacernos sentir culpables. Pasamos de ser los engañados a preguntarnos porque dudamos de la persona que tenemos en frente “¿No soy medio injusto?... Yo no vi nada y me parece que Claudia que me lo conto me tiene un poquito de ganas”… y todo se desvía cuan acertijo de pensamiento lateral.
¿Qué tan peligrosa es la duda? Tan grande como nuestra curiosidad y el dolor de la certeza. Pero el saber también implica un poder y el conocimiento de la confirmación puede ser doloroso pero a su vez efectivo. ¿O a caso nadie pensó en la forma de reprochar esa verdad mientras el otro se esfuerza en desmentirla?.En este último punto la estrategia se vuelve a invertir y las cosas vuelven a su equilibrio natural. Ahora nuestros pensamientos se ocupan en buscar el lugar y el momento exacto para dar a conocer los resultados de nuestra investigación. Nuestro estado es tan ciclotímico que se pasa del dolor, a la sed de venganza, a la nostalgia y de nuevo a dudar…
¿Esta fue la primera vez que me engaño? ¿Esta fue la primera vez que me mintió? ¿Cuánto de lo nuestro fue verdad?
3 comentarios:
Creo que lo peor, es cuando esa duda lleva a generar una infinidad de supuestos, a los cuales unx mismx le atribuye un monton de pensamientos, sentimientos... Y en la búsqueda desesperada por terminar con esa duda, hacemos cosas que incluso a veces nos contradicen.
En el caso de que esta duda sea cuasi permanente, es como muy desgastante tener esa sensación inconclusa todo el tiempo, y tener la necesidad de confirmar cosas a nivel de pensamiento, para poder recuperar la tranquilidad.
Anonimx:
Sin lugar a duda, lo que genera la duda es el dolor del vacio que surge a partir de la ausencia de certeza. De todas maneras, creo que su explicación es lo suficientemente clara como para intentar agregar algo.
Agradezco que la haya compartido.
Saludos desde este lugar
mmm nada peor que la duda... y nada peor que la duda fundamentada... y nada peor aún que nuestra duda usada en nuestra contra. Cuando se dice "ahora desconfias de mi???" en vez de una respuesta que disipe las dudas de buena manera... si se dice esa frase.. mmm... complicada la cosa...
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